El Compromiso de la juventud y la Cumbre sobre sistemas alimentarios

Discurso de Sophie Healy-Thow, de Irlanda

¡Hola! Gracias a los organizadores, pues nos brindan la posibilidad a los jóvenes de tomar la palabra en este evento. Se agradece y mucho.

También somos lo que comemos.

Posiblemente los jóvenes que nos hemos criado en la edad digital estemos más conectados que las generaciones anteriores, pero lo malo es nos toca encarar una serie de desafíos de mucho cuidado: ya no hay tanto empleo, muchos jóvenes abandonan la escuela, y están la Covid 19, la ansiedad que genera el cambio climático, los crecientes problemas de salud mental, y paro de contar porque la lista es demasiado larga. Y para colmo, la malnutrición, cada vez más, genera subalimentación, sobrepeso y obesidad.
Sin embargo sabemos que podemos tomar buenas decisiones y de hecho crece nuestro poder de influencia, especialmente en países de medianos y bajos recursos donde constituimos un alto porcentaje de la población. Démonos cuenta: los jóvenes de 15 a 24 años somos el 18% de la población mundial. Somos mil cien millones. Cabe añadir que más de la mitad de la población mundial tiene menos de treinta añitos.

Estos últimos años, con la labor de personas como Greta Thunberg, venimos asistiendo al auge de un movimiento mundial de la juventud que dice a la opinión pública que hay que actuar ya para salvar nuestro hermoso planeta. Ella y otros jóvenes líderes allanan el camino y nos dan ESPERANZA, nos explican que sí que sí, que se puede y se debe fomentar el cambio.

De hecho me han animado a unirme a un grupo de otros 14 jóvenes líderes del mundo entero, para trabajar en estrecha cooperación con la Alianza Mundial para Mejorar la Nutrición (Alliance for Improved Nutrition – GAIN), con la Food Foundation y demás organizaciones de misma índole y semejantes objetivos para declarar nuestro compromiso ante esta inédita Cumbre de Naciones Unidas sobre Sistemas Alimentarios que se celebrará en septiembre de 2021.

Somos conscientes que lo que comemos influye en nuestro estado de salud y bienestar, en la vida misma. Influye en nuestra capacidad para aprender en la escuela o para trabajar. De nuestra dieta dependen nuestro desarrollo personal, nuestras relaciones, nuestra capacidad para ganarnos la vida, y hasta nuestra felicidad.

Lo que comemos también surte efectos directos sobre el medioambiente, por la energía, el suelo, el agua y demás componentes que entran en la producción de alimentos y su recorrido desde su origen hasta el comedor – o la basura. Lo malo es que los sistemas de alimentación contribuyen muy mucho a las emisiones de gases de efecto invernadero. Alteran el uso de la tierra y el agua. Generan contaminación y aceleran la extinción de especies animales. Lo bueno, es que hay forma de mejorarlos para que dejen de producir estos efectos nefastos.

Todo ello es precisamente lo que nos lleva a catalizar este nuestro movimiento mundial, que hemos llamado “Youth #Act4Food #Act4Change”. Se trata nada menos que de una campaña mundial para ir a la Cumbre con un millón de firmas. Y hay más, queremos que durante este incipiente decenio acabemos transformando nuestros sistemas alimentarios mediante reiteradas acciones con todos los componentes de la sociedad, de modo que todo el mundo, empezando por nosotros, nos comportemos de forma responsable. Y la cosa urge. No hay más tiempo para la indiferencia, ni un minuto que perder para que las cosas cambien.

A lo que nos comprometemos con el Act4Food es a catalizar todo nuestro empeño para derrotar el hambre, mejorar la salud humana y sanar el ecosistema. Queremos que la gente joven le consagre tiempo y energía a sus acciones personales para contribuir a la transformación del sistema alimentario actual, y que los gobiernos y los industriales actúen urgente y contundentemente, y que vayan rindiendo cuentas.

El #Act4Change es el modo que los jóvenes hemos hallado para que se dé el cambio a escala comunitaria y nacional. Quienes hacen suyo este compromiso llevarán talleres y diálogos sobre la importancia de llevar dietas sostenibles y saludables, y sobre la defensa de los animales y de toda la biodiversidad del planeta. Estas actividades se comunicarán en una plataforma digital global y en las redes de medios sociales, de forma que entre todos fomentemos, respaldemos y comuniquemos los mensajes de mucho peso que sustentan la campaña.

Se trata de que para mediados de abril la plataforma esté disponible en los seis idiomas de la ONU y puede que más.
En estos quehaceres, seguimos el ejemplo de Dipty Chowdhury, nuestra destacada militante de Bangladesh. Junto con millares de jóvenes campeones de su campaña nacional Comer y Vivir bien (Eat Well, Live Well), ha logrado convencer al gobierno de Bangladesh para que ponga en marcha un plan de acción nacional de nutrición orientado hacia los adolescentes.

Ojalá hubiera un montonazo de gente como Dipty…

Nos sentimos orgullosos y felices de estar luchando por algo tan importante. Damos en pensar que un millón de firmas este año y otros cien millones para el 2030 es algo que está a nuestro alcance. Cada compromiso individual es importantísimo, ya que la suma trasladará una señal poderosa a los gobiernos y a la industria, que habrán de atender semejante e ingente demanda de alimentación buena, nutritiva y sostenible.

Somos jóvenes y nos comprometemos con el #Act4Food #Act4Change
Muchas gracias.

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