La juventud debe desempeñar una función preeminente en la transformación de los sistemas alimentarios

Los jóvenes son los que más se juegan, luego quienes más deben influir en forjar sistemas de alimentación sostenibles, resistentes y duraderos, sanos y equitativos.

Los jóvenes quieren tener voz y voto en las acciones que habrán de emprender los líderes del mundo a resultas de la Cumbre de Naciones Unidas sobre Sistemas Alimentarios.     

Nuestros sistemas de alimentación son un fracaso. Tres mil millones de seres humanos no ganan lo suficiente para llevar una dieta sana por barata que sea. En 2020, se valora en 811 millones las personas que pasaron hambre. Los conflictos, la crisis económica generada por la pandemia y los episodios meteorológicos extremos han menoscabado otro tanto unos sistemas alimentarios de por sí inestables. Son sistemas que confían en la estabilidad del clima y la naturaleza, y que a la vez contribuyen en una amplísima medida a la crisis climática, ya que generan un 37% del total de emisiones de gas de efecto invernadero, y son de hecho el mayor causante de la pérdida de biodiversidad. Si no se actúa rápido, la vida irá de mal en peor. La juventud de hoy y las generaciones futuras se llevarán la peor parte. Pero podemos decidir de no cargar sobre sus hombros los errores de las pasadas generaciones.

Por eso mismo, desde hace 18 meses viene la Cumbre de Naciones Unidas sobre Sistemas Alimentarios aunando a la gente del mundo entero para que se opere un cambio genuino y concreto de los sistemas de alimentación. Cabe destacar que son hasta 66.000 los jóvenes que vienen tomando parte en el proceso.

La Cumbre culminará el jueves 23 de septiembre. Los líderes del planeta y los jefes de Estado habrán de comprometerse a actuar concretamente y a exponer cuáles van a ser sus prioridades y la senda que seguirán hasta llegar a transformar de veras los sistemas de alimentación.

Es sin duda un momento importante en el desarrollo de nuestros futuros sistemas alimentarios. Para que lo que decidan los líderes y decidores políticos mundiales surta efecto, debe satisfacer las peticiones de los jóvenes. Tendrá que producirse una convergencia de vistas durante la Cumbre para que emprendamos juntos un camino rumbo a ese futuro que deseamos y nos venimos ganando con nuestros esfuerzos.

La cuestión intergeneracional se plantea como nunca, ya que las decisiones que se toman hoy día repercuten muy especialmente en la juventud, especialmente en materia de producción, transporte y consumo; cuanto se decide ahora fija las pautas que forjarán el futuro de los sistemas de alimentación. Si no se actúa para enderezar el clima y la naturaleza habrá más malnutrición, más hambre, y surgirán más enfermedades infecciosas. Para cambiar el futuro para mejor, el remedio es obrar colectivamente encarando a la vez las problemáticas de la alimentación, la salud, el clima y la naturaleza.    


Jamás ha habido tanta juventud en el mundo; somos un 16% de la población mundial.

Los jóvenes deben, para hoy mismo y para el día de mañana, desempeñar un papel preeminente en la construcción de sistemas de alimentación resistentes, saludables y equitativos.

En un mundo con temperaturas al alza y con un incremento de eventos meteorológicos extremos, esta generación se halla en primera línea, y ahora hay que dar de comer a más población pese a las temperaturas extremas, la sequía y las inundaciones, y a sus resultantes conflictos.

Es más. Los jóvenes no solo son los consumidores del día de mañana, son también los futuros productores. Los sistemas alimentarios constituyen a escala mundial el mayor empleador de jóvenes. Si se movilizan y se capacitan, los jóvenes de ahora son la generación de la innovación agronómica y medioambiental, o sea quienes elaboran un sistema de alimentación nutritivo, sostenible, resistente y duradero, en beneficio de los todos seres humanos y todo el ecosistema.

Y sin embargo a menudo se nos considera como destinatarios pasivos de las políticas que forjan nuestro futuro, y se nos deja de lado a la hora de decidir. Aunque les cueste, los líderes presentes deberán escuchar a los líderes futuros.

Antes de celebrarse la Cumbre, las organizaciones de jóvenes Act4Food Act4Change, YOUNGO, [email protected], Major Group for Children and Youth (MGCY), y Global Indigenous Youth Caucus (GIYC) lanzan un llamado para la pronta transformación intergeneracional de los sistemas alimentarios, con un enfoque en la potenciación de la juventud, desde el campo hasta el comedor. Este llamado viene activa y oficialmente respaldado por cinco ONGs mundiales: Global Alliance for Improved Nutrition (GAIN), EAT Foundation, World Wide Fund for Nature (WWF), CARE International y el Club de Roma.

Cambiar nuestros sistemas alimentarios es un desafío intergeneracional que requiere un enfoque intergeneracional. No hay otra, hay que potenciar la labor de los jóvenes y darles protagonismo.


Los jóvenes demandan tres cambios mayores de los sistemas alimentarios.

Primer cambio… que se involucre a los jóvenes en el proceso de reforma global de los sistemas de alimentación para que se extienda el acceso a una comida segura y nutritiva. Apoyar a los jóvenes en lo que hacen por incrementar la producción y el acceso a una comida nutritiva es un primer paso fundador.

Para ello hay que empezar derribando las barreras existentes a los recursos clave, especialmente a la educación, a la tierra y a las remuneraciones dignas.

En segundo lugar, la transformación que anhelamos debe fortalecer la capacidad de resistencia y adaptación del sistema alimentario global. Y esto solo puede concebirse si se aborda las cuestiones de la comida, el clima y la naturaleza como un conjunto, haciendo especial hincapié en la transformación de los sistemas alimentarios, punto de partida ineludible para alcanzar los objetivos en materia de naturaleza y clima.

Además de emitir una ingente cantidad de gases de efecto invernadero, los actuales sistemas alimentarios generan el 80% de la deforestación y el 70% de la pérdida de biodiversidad en la tierra y el 50% en agua dulce. Hay que adoptar ya y a gran escala aquellas prácticas productivas que redundan en beneficio del medioambiente. Así se podrá minimizar los efectos nefastos de los sistemas alimentarios y potenciar la biodiversidad y unos ecosistemas sanos y prósperos, garantizando una producción alimentaria futura en un ecosistema climáticamente habitable.

Ser más resistentes y fuertes ante la vulnerabilidad, las conmociones y el estrés generados por el cambio climático, las catástrofes naturales, las pandemias y los conflictos, todo ello es vital para que en años venideros todos nos beneficiemos de un sistema de alimentación sano y sostenible.

Para reforzar todo el sistema lo primero es comprender que el acceso a la alimentación es un derecho humano universal. Todos los actores y protagonistas del sector alimentario deben aunar fuerzas y empeño para prevenir las crisis políticas y medioambientales. Hay que focalizar esfuerzos en lo esencial, especialmente ayudando a los productores y a las comunidades a aplicar prácticas productivas diversificadas, resistentes a los efectos del cambio climático, para así guarecerse de futuras crisis financieras y medioambientales.

En tercer lugar, la transformación debe llevarnos a adoptar modos de producción y consumo más sanos y sostenibles. Las carencias que conllevan las dietas actuales incrementan el riesgo de enfermedades no transmisibles; hoy día son 11 millones las personas que mueren antes de tiempo por la pésima calidad de su dieta. Facilitar el acceso a una buena alimentación e informar y educar para poder elegir modos de consumo alimentario saludables, sostenibles y culturalmente apropiados modificará los actuales y nefastos mecanismos de la oferta y la demanda.

Hay que habilitar a todas las generaciones para que sepan adoptar dietas sanas y nutritivas que no dañen el clima. Luego también hay que fomentar en la juventud un consumo más pertinente, restringiendo por una parte la publicidad de productos dañinos para la salud, en particular el marketing que va dirigido a los más jóvenes, y por otra parte suministrando en las escuelas y en las universidades platos de comida nutritiva y sostenible.

El evento ‘Food is the Future’ del 22 de septiembre le dará un inédito protagonismo a la juventud a la apremiante hora de transformar los sistemas de alimentación. Este evento viene organizado conjuntamente por las iniciativas de los jóvenes Act4Food Act4Change, YOUNGO, [email protected], Major Group for Children y Youth (MGCY), y Global Indigenous Youth Caucus (GIYC) con el activo respaldo de CARE, EAT, WWF, GAIN, ICCCAD y el Club de Roma.


Lawrence Haddad, Director Ejecutivo, GAIN, Presidente de la Vía de Acción 1

Gunhild Stordalen, Fundadora y Presidenta, EAT Foundation, Presidente de la Vía de Acción 2

Joao Campari, Global Leader Food Practice, WWF International, Presidente de la Vía de Acción 3

Michelle Nunn, Presidenta y CEO, CARE USA, Presidenta de la Vía de Acción 4

Sandrine Dixson-Declève, Copresidenta del Club de Roma, Presidenta de la Vía de Acción 5

Lana Weidgenant, Real Food Systems, Directora Adjunta en Zero Hour International, Vicepresidenta de la Vía de Acción 2, Joven líder de Act4Food Act4Change

Lavetanalagi Seru, Alliance of Future Generations, Vicepresidente de la Vía de Acción 3, Joven líder de Act4Food Act4Change

Mai Thin Yu Mon, UN Global Indigenous Youth Caucus – Directora de Programa para el Indigenous Peoples Development Program de Chin Human Rights Organization, Vicepresidenta de la Vía de Acción 3, Joven líder de Act4Food Act4Change

Mike Khunga, líder joven para la nutrición de SUN, SUN CSN, y Responsable de proyecto de la Civil Society Organisations Nutrition Alliance, Vicepresidente de la Vía de Acción 5, Joven líder de Act4Food Act4Change

Maureen Muketha, Fundadora, Tule Vyema, Joven líder de Act4Food Act4Change

Rayan Kassem, West Asia Regional Director at Youth4Nature, Joven líder de Act4Food Act4Change

Sophie Healy-Thow, Integrante líder de grupo de Scaling Up Nutrition Movement, Copresidenta del Grupo de Enlace de la Jiventud para la Cumbre de Naciones Unidas sobre los Sistemas de Alimentarios, Joven Líder de Act4Food Act4Change